Monday, March 17, 2008

La maravilla de la vida

«Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte.» [1]
Gabriel García Márquez

Comparto hoy algunas reflexiones muy personales sobre la vida, ese extraordinario milagro que maravilla y asombra, pero todavía desvalorizada, pisoteada e irrespetada en innúmeras ocasiones. Captar la magnificencia de ese milagroso fenómeno, divino o producto de la naturaleza —no importa tanto acá si uno es religioso o no—, es a mi parecer un preludio necesario para apreciarla y respetarla.

Mi primera participación activa en el mundo de los blogs fue un comentario que escribí en una entrada publicada por una amiga. Fue escrito en un café Internet de Bávaro (zona próxima a Punta Cana, Rep. Dominicana), el 14 de junio de 2005 a las 9:48 PM. Reproduzco a continuación, con mínimas correcciones, una porción de ese comentario, por cuanto manifiesta la esencia del asombro que me provoca la vida:

Ayer me pasó un pequeño episodio que me hizo recordar algo del que cada vez más tomo consciencia. En mi nueva casa temporal, el desorden no está ausente, y el calor es casi omnipresente. Los ocasionales insectos visitantes tampoco es un fenómeno extraño [2], dado lo nuevo de la construcción, y su proximidad a un campo cubierto de gramas. En la mañana, durante el ajetreo y la prisa por salir a la oficina, una polilla estaba estacionada frente a una ventana cerrada, esperando por alguna oportunidad para salir. Desde hace ya mucho tiempo que siento respeto por toda clase de vida, por lo que deseaba abrir la ventana para que la visitante pudiera salir libremente. El tiempo era apremiante, por lo que decidí aplazar la acción hasta la hora del almuerzo. Tristemente, la pequeña visitante de “especie inferior” no aguantó, y para cuando llegué para el almuerzo ya había fallecido.

Una polilla viva más o una menos no hace “ni ji ni ja” al mundo terrestre, y mucho menos al espacio infinito de todo el universo. Pero sí sentí una tristeza por la partida de una vida, cuya finalización quizás pude haberla aplazado. El hecho es que con todas estas discusiones que hemos sostenido de los bombardeos, genocidios, y ahora con los terroristas suicidas, a veces olvidamos de poner en su verdadera perspectiva lo invaluable de la vida. En un fenómeno “milagroso” la naturaleza (si es que deseamos excluir a DIOS de esto) hizo que de la materia inerte se formaran seres animales que con el tiempo han evolucionado a un nivel que podamos, los humanos, disfrutar del don de la consciencia, de los sentimientos, de la inteligencia, etc. Del instinto primitivo de la autoconservación, y del egoísmo por la supervivencia personal, hemos podido evolucionar hasta poseer el sentimiento de pertenecía a una comunidad, del altruismo y del amor desprovisto totalmente de egoísmo e interés. Algo realmente milagroso. Así, encuentro absolutamente invaluable la vida.

Unos meses atrás fui testigo de un instante que para mí fue una revelación: cuando le pregunté a mi sobrinita de menos de dos años si sabía de algo (no recuerdo exactamente ahora qué era) ella de repente me contesta con un “yo no sé”. Estaba revelando por primera vez su asombrosa naturaleza humana, con su inherente capacidad de consciencia, de poder asimilar un concepto abstracto, que en este caso era el de tener o no un conocimiento. Una capacidad realmente asombrosa y extraordinaria, que entre todas las formas de vidas que conocemos, los humanos somos los únicos privilegiados en poseerla.

En la escena inicial de la película Saving Private Ryan de Spielberg, sobre el asalto a la playa Omaha del día D de la invasión de Normadla, vemos esa cantidad inmensa de vidas jóvenes acercándose indefensamente a su muerte, y si lo comparamos al extraordinario esfuerzo que, por ejemplo, se realiza en una sala de emergencia de un hospital para tratar hasta el último recurso de salvar a una vida, una sola, se nos hace tan palpable lo ridículo y absurdo de las guerras. Desde pequeño ese contraste entre la forma como se pierden impotentemente las vidas en las guerras, en cantidad mayúscula, y el esfuerzo extraordinario que diariamente hacemos por preservarla, siempre me ha parecido algo incomprensible.

Bueno, dejo este tema abierto, para seguir en otro momento, que ahora en este café Internet de Bávaro, con un bar al lado y una bocina con bachatas a altos decibeles, no puedo realmente concentrarme bien. Espero que los demás dilatantes se animen a participar en nuestras “conversaciones” en este nuevo escenario.
Es pertinente hacer algunas aclaraciones a ese comentario. Lo primero es una rectificación: el Homo sapiens no es la única especie con capacidad de pensamiento abstracto; estudios científicos han demostrado que algunos primates también poseen esa capacidad. Pero eso realmente no disminuye en nada lo extraordinario y asombroso tanto de esa capacidad, como del hecho que algunas especies altamente evolucionadas la posean. Lo segundo es que el año 2005 fue el 60.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, y un grupo de amigos sostuvimos un interesante intercambio de mensajes, artículos y opiniones con respecto a esa conflagración. Los bombardeos y genocidios mencionados se referían a los sucedidos en la Segunda Guerra Mundial.

Cada vida humana es única e irrepetible, sin importar si uno crea o no en la reencarnación, “vida posterior”, el paraíso, o la resurrección. Las circunstancias, condiciones, y personas con las cuales nos han tocado convivir no se repetirán aún si resucitáramos en otra vida terrenal. Cada vida constituye un fenómeno, una sucesión de experiencias, de ocurrencia única e irrepetible en la historia de todo el universo. Con toda su fragilidad, la unicidad y lo irrepetible de cada vida humana la hacen valiosa en grado supremo. Y la hace merecedora del mayor respeto y esfuerzo de preservación por parte de sus congéneres.

Pero toda la maravilla de la vida no se limita exclusivamente a los seres humanos, ni a las especies superiores altamente evolucionadas. La comparten las 1.8 millones de especies de vida identificadas por los científicos y las otras muchas aún por descubrir en nuestro planeta Tierra [3].

La milagrosa vida ya ha sobrevivido a cinco grandes episodios de cataclismos, causantes de extinción de especies en masa en los últimos 500 millones de años [4], siempre evolucionando. Está presente hoy en todos los rincones, desde el Everest hasta la mayor profundidad del fondo de los océanos, desde el Sahara hasta el interior de los hielos polares. Y aún en el interior de la superficie terrestre.

Una escena de una película francesa ha permanecido vívida en mi memoria, aún después de muchos años. Un hombre le narra a su pareja las palabras de una persona famosa: si tuviera que salvar en un incendio un cuadro de Rembrandt o un gato, salvaría al gato y luego lo soltaría para dejarlo irse libremente.

Preservar la vida y no destruirla parece más lógico y natural. Y lo es, sin dudas.

Notas
[1] Gabriel García Márquez, La soledad de América Latina, Disertación del Premio Nobel de Literatura 1982, 8 de diciembre de 1982, http://nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1982/marquez-lecture-sp.html, (17 de marzo de 2008).

[2] Los insectos no eran los únicos visitantes que llegaban sin invitaciones: las tarántulas y los escorpiones también hacían ocasionalmente sus apariciones. Años antes ya había tenido “encuentros directos” con las tarántulas por lo que no mortificaron demasiado, pero los escorpiones sí provocaron cierta ansiedad por ser la primera vez que las veía en vivo, y por su fama de ser bastante venenosos. Afortunadamente son muy lentos en su movimiento, y luego de ciertas investigaciones en la Web también me dí cuenta que el veneno de la mayoría de las variedades de escorpiones no es mortal para los humanos.

[3] Algunas fuentes estiman que el número total de especies en la Tierra es entre 5 y 100 millones: Andrea Thompson, “Greatest Mysteries: How Many Species Exist on Earth?”, Live Science, 3 de agosto de 2007, http://www.livescience.com/strangenews/070803_gm_numberspecies.html, (16 de marzo de 2008).

[4] Charles Q. Choi, “Greatest Mysteries: What Causes Mass Extinctions?”, Live Science, 8 de agosto de 2007, http://www.livescience.com/strangenews/070808_GM_mass_extinctions.html, (16 de marzo de 2008).

Foto
Zebra Feeding
© Lars Christensen Dreamstime.com


6 comments:

Sol said...

Excelente post Yel! La vida es realmente un misterio, un misterio espléndido, fenomenal, magnífico.

'Cada vida humana es única e irrepetible...' Esto me ha hecho recordar una canción de Jorge Drexler que me encanta. Es de esas canciones que no puedo escuchar una sola vez, sino una tras otra, tras otra, tras otra..

Un pedacito de 'Polvo de Estrellas' de Drexler :

'Se aprende en la cuna,
se aprende en la cama,
se aprende en la puerta de un hospital.
Se aprende de golpe,
se aprende de a poco y a veces se aprende recién al final:
Toda la gloria es nada.
Toda vida es sagrada.

Una estrellita de nada
en la periferia
de una galaxia menor.
Una entre tantos millones
y un grano de polvo girando a su alrededor.

No dejaremos huella,
sólo polvo de estrellas'

YEL said...

Gracias Sol por compartir estas letras de la canción de Drexler.

“No dejaremos huella,
sólo polvo de estrellas”


Bueno, creo que dejamos ciertas “huellas” para los que se quedan más tiempo que nosotros, y para los que nos siguen. Algunos más, otros menos; huellas buenas o huellas malas, grandiosas o catastróficas; tangibles físicamente o inmateriales. Pero “huellas” al fin, aunque sean solo en el “minúsculo espacio” que nos ha tocado vivir dentro del infinito universo. Y a veces no solo son “huellas” para los humanos.

¡Un abrazo!

Sol said...

Estoy de acuerdo contigo en eso. Huella dejamos, quizá no son huellas eternas, pero por lo menos durarán algún tiempo.

Un abrazo Yel.

Sol said...

Estoy de acuerdo contigo en eso. Huella dejamos, quizá no son huellas eternas, pero por lo menos durarán algún tiempo.

Un abrazo Yel.

Franziska said...

Como siempre hay que admirarse del tratamiento profundo que le concedes a todos los temas a los que prestas tu atención. Realmente trabajas mucho los temas. Te felicito por ello.

Sobre este tema escribí ya algunos poemas. Uno lo ideé hace algunos años y es un canto a todo lo que vive con nosotros y también a nuestra especie. Otros dos han surgido con motivo del juego de la palabra dada.

Es infinita la cantidad de posibilidades que ofrece el tema como se puede ver, por otra parte, en tu entrada.

Saludos cordiales.

YEL said...

Hola Franziska:

He disfrutado bastante leyendo sus poemas en los comentarios de su entrada:

Una sola palabra es suficiente .

Y me identifico mucho con sus palabras en el poema dedicado a la VIDA:

“La vida es lucha y también transformación.”

No he podido encontrar en su blog el primero de los poemas que menciona. ¿Lo llegó a poner en su blog?

Gracias por sus gentiles palabras. Pienso realmente que a veces mis entradas son demasiado largas para el ambiente de los blogs, y espantan a muchos visitantes. Muchos simplemente no se interesan por las entradas largas. Pero bueno, mi intención, en general, es que de las entradas puedan sobre todo aportar informaciones y conocimientos. Acortarlas con algunos temas le restaría a esa posibilidad. Pero trato siempre que se pueda (sigo aprendiendo).

Muchos saludos,

Yuan