Monday, April 21, 2008

La conservación de las especies: ¿por qué preocuparnos?

I
Preámbulo


ٕLas causas ecologistas y medioambientales están actualmente muy de moda. Desde hace un buen tiempo muchísimos son los grupos y personas que las apoyan, una buena cantidad —posiblemente la mayoría— motivada por real convicción propia, otros cuantos por simple moda, y también prestigio e imagen ante los demás.

La necesidad de proteger el medio ambiente quizás no amerita demasiado esfuerzo de convencimiento. El cambio climático, en una buena medida de origen antropogénico por las emisiones de los gases de efectos invernadero, es un tema central (aunque no único) en esa causa, y ya ha hecho sus estragos en el mundo. De no tomarse las medidas correctivas y paliativas de lugar, las consecuencias que se anticipan para las décadas futuras son aún más graves: sequías, inundaciones, desaparición de zonas costeras, incremento de las tormentas en cantidad y fortaleza, mayor diseminación de enfermedades tropicales, etc.

Pero en lo que respecta a la conservación de las especies, su importancia puede ser menos evidente. ¿Por qué debe realmente el Homo sapiens preocuparse por la preservación de otras especies de animales, plantas y otros seres vivos?

II
Aportes de las plantas y los animales


Tanto las plantas como los animales juegan papeles esenciales en la existencia de los humanos. Esa parte es bastante evidente e indisputable.

Las plantas convierten la luz solar en oxigeno y absorben el dióxido de carbono (CO2), un proceso vital para la vida en la Tierra. Su existencia es también fundamental para el medioambiente. Muchas plantas también son nuestras fuentes de alimentos, y realizan el mismo papel para algunos animales de ganado, e incluso para otras plantas (en forma de fertilizantes). De las plantas también extraemos las materias primas para muchos objetos, maderas, papeles, celulosas, vitaminas, medicinas, cosméticos, resinas, fibras, carbón, etc. Con la creciente demanda por los combustibles biológicos, se agrega otro papel protagónico a las plantas.

De las criaturas del reino animal, usamos un número de especies como fuentes de alimentos, animales de carga y transporte, mascotas, compañeros, guardianes, etc. Algunas pobres criaturas cumplen la labor —muchas veces degradante y penosa— de entretener a los humanos, exhibidas en los circos, como luchadores en las corridas y lidias de toros, combatientes en las peleas de gallos, o como simples víctimas de las crueles cazas deportivas. Otras nos “facilitan” sus lanas, pieles, pelos, grasas, y hasta hormonas, colágenos, enzimas, proteínas y órganos. Muchas sufren miserablemente como las víctimas de nuestros experimentos e investigaciones médicas y psicológicas (que por desgracia en la etapa actual de la ciencia y tecnología aún no tenemos todavía sustitutos viables y confiables para reemplazar esas pruebas con seres vivos). El estudio de la fisiología de algunos animales enriquece nuestras investigaciones sobre posibles curas a enfermedades humanas. Y para que algunas de esas especies existan y podamos aprovecharlas, deben existir otras que les sirvan de alimentos.

Hasta aquí todo es bastante evidente, y ninguna persona sensata lo disputaría. Lo que se torna menos evidente es ¿por qué preocuparnos más allá de la preservación de ciertas especies de plantas y animales (y otras formas de vidas incluyendo hongos y bacterias) con cuya existencia las necesidades humanas se pudieran, en teoría, satisfacer?

III
Extinciones de especies en masa


Para contestar esa pregunta válida es pertinente aclarar primero que las extinciones han ocurrido desde el inicio de la vida en la Tierra. En el estado natural normal se estima que aproximadamente anualmente desaparece una por cada un millón de especies, y otra nueva surge, manteniendo así el equilibrio [1].

Estudios científicos también han determinado que en los últimos 500 millones de años han ocurrido cinco episodios de cataclismos naturales que ocasionaron extinciones en masa, de entre 50 hasta 95 por ciento de las especies [1, 2].

Algunos estiman que estamos actualmente presenciando la sexta extinción en masa, la del período Holoceno. La diferencia con las anteriores es que en la actual la causalidad no es tanto producto de cataclismos naturales, sino de la intervención de una única especie, la nuestra, el Homo sapiens. Las deforestaciones, el cambio climático, las cazas y pescas sin control, la devastación de los hábitats, la contaminación ambiental, etc., todos productos de nuestra especie.

La estimación conservadora del ritmo actual de las extinciones es de 100 veces superior al ritmo en estado natural, pero otros estiman que es entre 1000 y 10000 veces superior [1, 3].

IV
Razones para preocuparnos


Aunque la biodiversidad se ha recuperado en la Tierra tras cada episodio de extinción en masa, la recuperación es extremadamente prolongada: en cada ocasión tardó entre 10 y 100 millones de años [3].

Dada la presencia e intervención ubicua del hombre en todo el planeta, es muy posible que en esta ocasión la biodiversidad no pueda ser recuperada. A menos que también desaparezca el Homo sapiens [4]. En ese sentido el ejemplo de Chernóbil (Chernobyl) es bastante triste y dramático: tras el desastre nuclear del 1986, desaparecieron de la zona contaminada los humanos, pero la vida no se resignó, y en ausencia de los humanos ha vuelto a florecer allí en forma notable un ecosistema, con su flora y fauna [5].

Existe el importante y delicado tema del ecosistema, de la interrelación entre los seres vivos, sus dependencias unas de otras. La desaparición de una especie muchas veces puede trastornar el equilibrio del ecosistema, entre cuyas posibles consecuencias está la desaparición de otras especies.

Preservar el medio ambiente ayuda a preservar el ecosistema (y las especies que lo componen), pero lo mismo es cierto a la inversa. La degradación de uno los dos puede inducir a degradaciones continuas de ambos, por influencias mutuas.

El valor de los “servicios ocultos” que nos ofrecen los ecosistemas del mundo es estimado en unos 50 billones de dólares al año, aproximadamente igual a la suma del producto nacional bruto de todos los países del mundo. Y esa cifra se refiere solo a servicios que ocurren naturalmente, sin incluir los beneficios de las explotaciones que realizamos [6].

Pero supongamos que la desaparición de una especie en particular no trastorne realmente el ecosistema, ¿aún así deberíamos preocuparnos?

La respuesta sigue siendo sí. Y existen razones de diversas índoles para justificarla.

Para los religiosos, está el tema de la creación divina, ¿cómo no proteger y tratar de preservar parte de esa creación? ¿Cómo dejar que parte de esa creación desaparezca por causa de nuestras acciones?

Pero sin llevarnos por motivaciones religiosas, existen otras justificaciones puramente humanas.

Desde el punto de vista moral y filosófico, de la misma manera como, justa y correctamente, protegemos las obras maestras de arte universal, preservándolas para las futuras generaciones, las especies merecen similar protección. ¿Qué pensarán de nosotros las futuras generaciones si por nuestra negligencia e indiferencia desaparecen los osos polares, las ballenas, los anfibios, los tigres, los gorilas, etc.? Ningún cuadro de Giotto, Rafael, Rembrandt, o Picasso podrá sustituir esas desapariciones. Ni tampoco lo harán el Partenón, las pirámides de Giza, las Cariátides, o la Piedad.

En otro ángulo filosófico y moral, está también el tema del valor intrínseco de los seres vivos, muchos de los cuales comparten nuestra capacidad para sentir dolor y temor. Es un campo abordado por algunos filósofos utilitaristas (Peter Singer, entre otros) y recientemente Martha C. Nussbaum ha agregado su enfoque de capacidades al tema. Aunque ha sido aplicado mayormente para defender los derechos de los animales, si se puede atribuir valor intrínseco a seres individuales, defender el derecho de existencia y evitar la desaparición de especies tiene igual sentido.

Si todo lo anterior no es suficiente para convencer, todavía queda el enfoque puramente egoísta: la existencia de la biodiversidad tiene un inmenso potencial de beneficios para la humanidad [1, 2, 3, 4, 7]. Y eso incluye a todos los tipos de seres vivos, animales, plantas, hongos, bacterias, etc.

Se han descubierto bacterias que degradan el petróleo crudo y producen metano [8]. Algunas pudieran ser usadas para auxiliar las labores de saneamiento tras los derrames de petróleo [9]. En Chernóbil (Chernobyl), el lugar de desastre nuclear del 1986, se ha descubierto hongos que usan la radioactividad para producir energía y reproducirse [10]. Y a unos tres kilómetros debajo de la superficie terrestre, algunas bacterias utilizan menas de uranio, en vez de la luz solar, para producir energía [11]. Esos son solo algunos descubrimientos “exóticos” más recientes.

Una gran cantidad de especies aún no han sido estudiadas por los científicos. Muchas otras aún no han sido ni siquiera descubiertas [12].

Toda esa riqueza de especies, de materiales genéticos, aún por estudiar contiene un gran potencial de beneficios para futuros avances en la medicina, fisiología, genética, alimentación, tecnología energética, etc. De perderla ahora el futuro de los humanos, de nuestra especie el Homo sapiens, sería menos brillante. Y ciertamente también menos seguro.

Notas y Fuentes
[1] Julia Whitty, “Gone: Mass Extinction and the Hazards of Earth's Vanishing Biodiversity”, Mother Jones, 25 de abril de 2007, http://www.motherjones.com/news/feature/2007/05/gone.html (18 de abril de 2008).

[2] Charles Q. Choi, “Greatest Mysteries: What Causes Mass Extinctions?”, Live Science, 8 de agosto de 2007, http://www.livescience.com/strangenews/070808_GM_mass_extinctions.html (16 de marzo de 2008).

[3] Steve Connor, “The Big Question: How quickly are animals and plants disappearing, and does it matter?”, Independent, 2 de enero de 2007, http://www.independent.co.uk/environment/nature/the-big-question-how-quickly-are-animals-and-plants-disappearing-and-does-it-matter-430489.html (17 de marzo de 2008).

[4] Jerry Coyne y Hopi E. Hoekstra, “The Greatest Dying”, The New Republic, 24 de septiembre de 2007, http://www.truthout.org/issues_06/092507EC.shtml (29 de septiembre de 2007).

[5] Rusty Rockets, “Chernobyl: No People But A Thriving Ecosystem”, Science a GoGo, 7 de octubre de 2005, http://www.scienceagogo.com/news/chernobyl_environment.shtml (19 de abril de 2008).

[6] El número es 50 000 000 000 000. La cifra dada en la referencia [4] es 50 trillones de dólares, a la usanza de los EUA. En dicha usanza un billón equivale a mil millones, y un trillón a mil billones. Seguimos aquí la usanza “correcta”: un billón equivale a un millón de millones, y un trillón a un millón de billones.

[7] E. O. Wilson, “What About the Rest of Life?”, Time Magazine, 13 de marzo de 2008, http://www.time.com/time/specials/2007/article/0,28804,1720049_1722077_1722010,00.html (14 de marzo de 2008).

[8] Katharine Sanderson, “Oil-eating bacteria make light work of heavy fuel”, Nature News , 12 de diciembre de 2007, http://www.nature.com/news/2007/071212/full/news.2007.375.html (12 de diciembre de 2007).

[9] Blackwell Publishing Ltd., “A Hope For Oil Spill Bioremediation”, ScienceDaily, 17 de mayo de 2005, http://www.sciencedaily.com/releases/2005/05/050517063708.htm (20 de abril de 2008).

[10] Kate Melville, “Chernobyl Fungus Feeds On Radiation”, Science a GoGo, 23 de mayo de 2007, http://www.scienceagogo.com/news/20070422222547data_trunc_sys.shtml (13 de diciembre de 2007).

[11] Kate Melville, “Exotic Underground Bacteria Thrive On Radiation Rather Than Sunlight”, Science a GoGo, 20 de octubre de 2007, http://www.scienceagogo.com/news/20060919234956data_trunc_sys.shtml (20 de abril de 2008).

[12] Los científicos han identificado aproximadamente 1.8 millones de especies, pero se estima que existen mucho más especies. Algunas fuentes estiman que el número total de especies en la Tierra es entre 5 y 100 millones: Andrea Thompson, “Greatest Mysteries: How Many Species Exist on Earth?”, Live Science, 3 de agosto de 2007, http://www.livescience.com/strangenews/070803_gm_numberspecies.html (16 de marzo de 2008).

Imágenes
Animalia Diversity
Plants
Wikimedia
http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Animalia_diversity.jpg
http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Plants.jpg

9 comments:

Franziska said...

Desde que nuestra especie deja rastros de su paso sobre la Tierra, es evidente que se han ido produciendo cambios notables. En el momento actual, con las comunicaciones vía satélite, se ponen al descubierto hechos como el desprendimiento de un bloque de hielo en la Antártida que tiene el mismo tamaño que la isla de Ibiza.

El calentamiento de la Tierra es un hecho de funestas consecuencias. La ceguera humana, que se produce y se ha producido siempre porque nuestra vida es muy corta, en relación al tiempo que tardan en producirse los cambios en la Naturaleza, en este momento, es insostenible. Hay pruebas fehacientes.

Tengo toda mi esperanza puesta en la energía solar y, de verdad, no sé cómo todavía andan por ahí los defensores de la energía nuclear.
Por otro lado, el deshielo de la Antartida es algo que están esperando con mucho interés los Estados Unidos y Rusia. Y cómo no, todo el que pueda apuntarse para explotar los riquísimos yacimientos que se ocultan debajo de los hielos. Esta es la razón del empecinamiento de los Estados Unidos en no querer detener los gases de efecto invernadero.

Algo está pasando que no sabemos.
En Svolvor? (No debe escribirse así: tendré que mirarlo y volveré mañana porque es un tema relacionado y muy interesante).

¡Hasta mañana! Volveré a continuar mi comentario.

Franziska said...

Efectivamente la palabra estaba mal escrita. Es Svalbard.

Ayer, debí empezar por decir que el panorama está estudiado por ti, desde todos los puntos de vista, y que nada quedaba por añadir.

Está visto que tú habrías podido continuar con el tema y los muchos aspectos que conlleva: uno de ellos -y no de menor importancia- es el político. Con cierta frecuencia, en la zona donde yo vivo, nos llegan las "calimas" que son vientos calientes, cargados de polvo en suspensión, que producen como una niebla y que causan trastornos respiratorios. Proceden de la zona del Sahara.

De nada vale, pues, que los países, de forma aislada, traten de resolver el problema, cuando los efectos se pueden sentir a muchos kilómetros de distancia. Este es el mundo de hoy.

Quiero acabar porque estoy acaparando mucho espacio. Mi intención anoche, cuando mencioné Svalbard, fue indicar que algo se nos está viniendo encima cuando Bill Gates, la Fundación Rockefeller, Monsanto Corporation, Syngenta Foundation y el gobierno de Noruega, entre otros, han invertido decenas de sus millones para realizar un banco de semillas, en el Mar de Barents, cerca del Océano Ártico, a unos 1.100 kilómetros del Polo Norte.

Oficialmente, el proyecto se llama Cámara Semillera Global Svalbard, en la isla noruega de Spitsbergen.

La pregunta es: ¿Qué futuro preven los patrocinadores del banco de semillas? Cuando la disponibilidad global de las actuales semillas, están, casi todas, bien protegidas por los bancos de semillas de todo el mundo.

Seguramente, me moriré sin saberlo pero, sin embargo, no puedo evitar hacer mis conjeturas.

Ayer, por la noche, aprovechando los canales de Google DOC, hice una presentación -directamente desde mi PC- sobre gatos y ya está en mi otro blog "El juego de la palabra dada". Es de muy fácil manejo y ya que tengo esa herramienta para el blog, la voy a usar. Gracias por habermela enseñado. Es estupendo porque se puede bajar? -me hago un lío- o subir? una presentación de PwPt o la que puedes realizar tú directamente.

Afectuosos saludos.

YEL said...

Hola Franziska:

Muy interesantes sus comentarios, como siempre. Hay un dicho que dice “mi casa es tu casa”, y lo aplico acá.

Ya ví su interesante entrada sobre la nanotecnología y su posible aplicación para la energía solar.

En esto del medioambiente y la conservación de especies, hay un mar de temas que atacar. Y ciertamente como muchos de sus efectos son globales, estoy de acuerdo con que la coordinación y concordancia en la parte política es vital.

Navegando por los portales de las principales organizaciones conservacionistas, el número de especies en peligro realmente puede abrumar y desencantar a cualquier entusiasta. Entra entonces la importancia de la coordinación y distribución de esfuerzos, donde la parte política juega también su vital papel.

Sobre la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, no puedo saber realmente lo que anticipan sus patrocinadores, pero creo que la intención es salvaguardar las semillas, con sus informaciones genéticas, para enfrentar posibles extinciones y variaciones genéticas debido a las modificaciones genéticas que ya se realizan sobre las plantas. Ambas posibilidades son bastante reales en las circunstancias actuales. Actúa, pienso, como una especie de garantía para el futuro, no deseando que venga lo peor, pero estar preparado por si acaso.

Hay en marcha otro banco genético, el Arca de los Anfibios. Los pobres anfibios, ranas, salamandras, etc., están desde hace unas décadas pasando por una crisis, y muchas especies están seriamente amenazadas. Se está celebrando el 2008 como el Año de la Rana. Bueno, eso ya será el tema de una próxima entrada que tengo planeado.

Abrazos.

YEL said...

Ampliando sobre el Semillero de Svalbard, la idea me parece que es crear un banco centralizado, en un lugar seguro, con una temperatura adecuada. Se ofrece así mayor seguridad, mejor registro y control de calidad.

A pesar de que como usted plantea ya existen semilleros en todo el mundo, el cambio climático, las guerras, los desastres naturales (inundaciones, incendios, terremotos, maremotos, etc.) potencialmente pudieran destruir hábitats enteros y los bancos de semillas de esas zonas.

Bueno, por lo menos eso es lo que me parece pudiera ser el razonamiento.

Pedro Genaro said...

Yuan, te felicito, es un excelente artículo y muy bien documentado. Hace un tiempo me preguntaste sobre este tema y veo que prácticamente estás mejor documentado que yo. Me lo voy a leer de nuevo para comentar "in extenso".

Franziska, por igual estan de excelentes sus comentarios. Caramba, siempre me pregunté a qué se debía que Estados Unidos se retirara del Protocolo de Kyoto (las verdaderas razones) y e ahí una teoría interesante, gracias!

jCarlos said...

Saludos, si n es el mejor es uno de los mejores articulos y bien documentados que he leido en un blog, gracias por el, la verdad es que veo muy sombrio nuestro futuro, es una pena y una desgracia....

Pedro Genaro said...

Yuan, me faltaba decir que lo que comentas como un punto de vista egoísta en cuanto a que las especies son beneficiosas al hombre (solo hay que saber que en muchos lugares estan sudando albóndigas por la desaparición de la abeja en algunos lugares donde ejecutaba una importante labor de polinización), es en realidad un enfoque religioso también pues el hombre es el centro de la creación.

YEL said...

Hola JCarlos:

Gracias por tu visita y comentario. Me permito compartir a continuación una opinión personal.

Ciertamente en el mundo hay muchos e inmensos problemas que resolver ─no solamente en lo que respecta al medioambiente y la ecología─; son capaces de abrumar y desanimar a cualesquiera y tornarnos pesimistas… Pero humildemente creo que el pesimismo es lo que menos necesitamos ahora. Necesitamos la participación y la acción de todos. Gente de buena voluntad que aporte ideas y soluciones, y participe en sus aplicaciones. En el área de la conservación creo que necesitamos mucho de eso, personas e instituciones que puedan generar ideas de cómo combinar mejor el desarrollo con la conservación y todo el tema del desarrollo sostenible, y aplicarlas en la práctica.

No es que seamos ilusos, o idealistas “no aterrizados”, pero sí pienso que el creer en que tenemos la capacidad de salir adelante ayuda más.

En esto del progreso y los problemas causados por los humanos, como dijo Karl Popper, creo que históricamente los avances han sido muchas veces a base de ensayo y error. Un ejemplo particular: el nivel del desarrollo industrial, tecnológico y científico, y todos los demás que se derivan de ellos, no sería igual hoy día de no haber ocurrido la revolución industrial con sus emisiones de los gases de efecto invernadero. El nivel y la expectativa de vida hubiesen avanzado mucho menos.

Claro, nadie sabía hasta hace unas décadas de sus consecuencias negativas. Lo que se necesita ahora es buscarles soluciones a esos lados negativos y tener la voluntad de aplicarlas. Y aprender del pasado para no repetir los errores.

Saludos.

YEL said...

Muchas gracias Pedro.

La razón de mi inquietud con respecto a este tema particular es que –ya te he mencionado esto desde hace un tiempo– ocasionalmente me encuentro con personas, agrupaciones o artículos que toman esto del medioambiente y la ecología como dogma, algo que no requiera, ni está sujeto a razonamientos y explicaciones lógicos y científicos, ni a discusiones. Están en lo correcto porque, afirman, están a favor del medioambiente y la ecología.

Esta entrada es mi intento por aclararme una de las inquietudes que siempre he tenido con este tema.

Personalmente encuentro que muchas personas de buena voluntad, con convicción y entendimiento real en estos temas, no se han preocupado en explicar claramente (o no han sabido articularlo convincentemente) el razonamiento detrás de sus posiciones, cuando se pronuncian en contra casos de, por ejemplo, asentamientos, explotaciones, o construcciones en ciertas zonas valiosas para el ecosistema. Ni siempre se han preocupado por buscar y sugerir otras opciones viables cuando se está hablando construcciones y asentamientos para desarrollar zonas importantes para el ecosistema. Lo cual en mi humilde opinión hace mucha falta por cuanto la mayoría de las personas en esas zonas lo que desean y necesitan es tener medios de subsistencia decentes y elevar su nivel de vida. Creo que hace falta que más organizaciones y personas conservacionistas participen en generar ideas sobre el desarrollo sostenible, y no se limiten a velar por la no violación de áreas importantes para los ecosistemas (***Nota: este párrafo se refiere a la Rep. Dominicana***).

Con respecto a tu segundo comentario, ciertamente pudiera ser posible enfocarlo de la manera religiosa como lo planteas. Creo que habría que deducir algo así como que Dios creó las especies para el provecho de los hombres, por lo que todas las especies deben tener alguna utilidad para nosotros, y de ahí que debemos cuidarlas (lo de que por ser creaciones divinas merecen de por sí protección nuestra ya está mencionado).

Pero realmente preferiría dejar la religión fuera de este tema, y particularmente del último argumento que planteé en la entrada. Si hice un corto planteamiento religioso es para resaltar que para las personas religiosas es posible razonarlo desde ese punto de vista, y tendrían bastante fácilmente la justificación para abrazar la causa conservacionista.

En el mundo conviven personas de diferentes creencias, religiosas y no religiosas, y entre los religiosos existen diferentes religiones y denominaciones, y cada una de ellas pudiera potencialmente enfocar el tema a su manera. Y desafortunadamente aún hoy día no es infrecuente que las religiones sean mal usadas (no solo para este tema). Dentro del mismo cristianismo podemos toparnos con personas que razonan que si Dios creó a las especies para nuestro uso, podemos usarlas como lo deseemos (aún maltratándolas y extinguiéndolas). Otras que afirman que el Apocalipsis está cerca, y por ende no tiene sentido preocuparse por el cambio climático y la conservación de las especies.

El último de los argumentos que planteé, el enfoque egoísta del beneficio de la biodiversidad para la humanidad, sin involucrarle ningún elemento religioso sería como un común denominador aplicable tanto a los religiosos, de todas las religiones y denominaciones, como a las personas no religiosas.

Saludos.

P.D.: Gracias por la mención y promoción en tu excelente blog.